domingo, 17 de enero de 2010

El turismo empieza a preocupar

Las estadísticas han confirmado el pronóstico: 2009 ha sido mal año para el turismo español. El número de visitantes ha retrocedido a niveles de 2003, lejos del récord de 2007 -seis millones más- y la temporada se ha medio salvado gracias al mercado doméstico, lógicamente más sensible y con mayor capacidad de respuesta a la estrategia de descuentos extendida en el sector. Los datos, en cualquier caso, han suscitado preocupación, aunque no sean del todo fáciles de interpretar.

La duda esencial es relevante: los extranjeros, ¿no vienen porque no pueden ó es porque no quieren y eligen viajar a otros destinos? Probablemente, se dan los dos supuestos: no está claro en qué proporción.

Es indudable que cuando la crisis económica aprieta el ocio, los viajes y las vacaciones están entre las primeras cosas que cualquiera tiende a suprimir, o al menos recortar. Y no es ningún secreto la difícil coyuntura que el año pasado han atravesado economías como Alemania, Reino Unido o Francia, de donde procede la mayor parte de los flujos turísticos hacia España. Pero, ¿es todo? Probablemente, no.

Buena parte del magma turístico ha reaccionado al retroceso de la demanda, bajando precios y mejorando prestaciones; es decir, dando más a cambio de menos. Ha sido muy claro en el ámbito hotelero, pero no tanto en otros, con bares y restaurantes en primer lugar. La respuesta, no obstante, ha distado de ser suficiente para mantener los niveles de actividad y ocupación. Pero tampoco se puede pasar por alto que no todo está en manos del propio sector.


Estrelledigital.es 17/01/10

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