A mí me resulta difícil de creer. Es cierto que el resto de las economías de Europa están saliendo, pero nuestros problemas son de otra magnitud.
En primer lugar, no creo que en solo unos meses se pueda cambiar un modelo productivo. En España el 26% de las empresas giraban alrededor del sector inmobiliario, no se trata solo de las que hacían casas, sino que detrás de las casas estaban los azulejos, los hormigoneros, la maquinaria de herramienta, sanitarios, muebles, cortinas, mármoles, electrodomésticos, y un largo etcétera que configuraba una cuarta parte de nuestro tejido empresarial. Me parece un tanto iluso pensar que todas esas empresas se van a reciclar en unos meses.
El hundimiento de actividad de estos sectores se ha visto contrarrestado con un importante plan de estímulo y gasto del gobierno, esto ha amortiguado la caida del PIB en 2008 y 2009. Ahora se van a quitar esos estímulos públicos y no creo que el sistema privado tenga este año capacidad para sustituir al gasto público, la retirada de estímulos va a resultar por tanto un golpe para el PIB.
Estos estímulos han llevado a nuestros gobernantes a endeudarse mucho, un endeudamiento que alcanza el 70% de todo lo que España es capaz de producir en un año. Eso es muchísimo dinero y hay que devolverlo (no el gobierno sino los ciudadanos) y para ello nos van a subir los impuestos. No solo se retiran los estímulos sino que además comenzamos a pagarlos los ciudadanos.
Las familias en 2009 han ahorrado, pero siguen muy endeudadas, con un endeudamiento del 140% de su renta disponible. Con un 20% de paro y creciendo, el miedo se ha instalado en los ciudadanos y disminuirán por tanto el consumo.
En tema bancos y cajas hemos hecho muy timidamente los deberes y las entidades financieras siguen tocadas. No fluye ni va a fluir este año el crédito, y si el consumo es motor de la economía, el crédito es el lubricante. Las pymes siguen estranguladas y siguen cerrando, tampoco se inician proyectos de inversión sin crédito.
Para colmo, nuestra economía no es competitiva, necesitaríamos una devaluación, pero no podemos acometerla por estar en el euro, y como la realidad siempre se impone, la solución para recuperar la competitividad tendrá que venir por un drástico recorte de salarios. Nuestros gobernantes se resisten a permitirlo (como si en sus manos estuviese) negandose a flexibilizar el mercado laboral, no quieren verlo. Y entonces el inevitable recorte viene de otra manera, pero mucho más dolorosa, con el cierre de empresas (el 2009 ya han entrado 6.000 en concurso, el 2010 seguirá la tónica).
Con este panorama, yo no entiendo cómo se atreven a decir que estamos saliendo de la crisis, no sé si hay algo que sepan y que yo desconozco. Si alguien puede ayudarme a entenderlo, estaría muy agradecido.
Expansion 10/01/10
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